Llego hasta vosotros más tarde de lo habitual, y espero que podáis disculparme por ello. No os engañaré. He tenido uno de esos sábados perezosos en los que lo único verdaderamente apetecible era aplastar el sofá, y ahora creo que ha llegado el momento de dejar de vaguear, y trabajar un poco en la canción que me toca presentaros hoy: “Loose talk”.
Compuse y grabé esta pieza a mediados de 1996. En principio, con ella pretendía dar cumplida respuesta a una necesidad interior de seguir experimentando con el software secuenciador que en aquella época utilizaba para mis creaciones (“Scream Tracker 3.2”, como ya os conté con anterioridad). No estoy seguro, pero creo que así es, este es el primero de mis trabajos en el que incluí voces humanas “enlatadas”, como si de un instrumento más se tratasen. En los ’80 escuché muchos discos de “Orchestral Maneouvres In The Dark”, y ellos muy a menudo incluían en sus producciones grabaciones muestreadas de emisiones radiofónicas, por lo que yo me decidí a hacer lo mismo, y experimentar con un par de “samplings charlatanes”.
Colchones armónicos deliberadamente “espesos”. Una base rítmica sólida y homogénea. Un par de efectos al más puro estilo “acid”. Unas capas superpuestas con melodías más o menos aterciopeladas y agradables de escuchar. El “viejo truco” de subir un tono toda la partitura hacia el final de la misma, para hacer renacer, y refrescar las armonías, y zas!... Tenemos una pieza estupenda, para ponerle sonidos a una conversación estéril, vacía, y sin sentido; que es lo que me inspiró para esta composición.
Seguimos avanzando a lo largo y ancho de mi “Instrumental Project”, y así llegamos al track número 4 de cuantos componen esta colección, que espero os esté resultando interesante, refrescante, o cuando menos: agradable de escuchar.
“From far away” es una pieza que compuse muy a finales de 1997, fue de las últimas en llegar al disco, y para mi proceso de aprendizaje significó un interesante trabajo de estudio. Quería dotar a esta pieza de argumentos suficientes para cabalgar entre el chillout menos reposado, el smooth jazz menos rebuscado, la cinemática más moderada, y el pop menos consumible. Así pues, para conseguir todos estos objetivos primigenios, intente elaborar melodías pegadizas y ciertamente iterativas, que se impusiesen agradablemente sobre ligeras capas armónicas construidas con pocas notas. Esto, junto con una sólida base rítmica con el bajo constantemente dibujando corcheas, y la batería “tapando” todos los huecos, le confiere a la pieza un cierto aire de sencillez sonora, y de “easy listening”. Los “truncados” de ritmo que podemos encontrar hacia el final de la pieza, también logran darle a “From far away”, ese perseguido aire de “espesor” y ese deliberado sabor a banda sonora original.
Espero que os guste.
NACHO VALENCIAGA – INTRUMENTAL PROJECT – FROM FAR AWAY
Llegamos hoy ya a la tercera pieza de las quince que componen ese “Intrumental Project” que pretendo promocionar desde estas páginas, compartiendo con todos vosotros la emoción de cada una de ellas. Y es que como ya os dije con anterioridad, a pesar de ser una colección de canciones antiguas, y que en algunos casos cumplen ya más de 20 años desde que las escribí y las grabé, creo importante darles hoy una significación que quizá jamás tuvieron a lo largo de estos años, y que las hizo permanecer guardadas en los más profundos recovecos de esos cajones donde guardo los sueños por cumplir…
Esta “Beautiful life” pretendía ser una pieza que transmitiese optimismo filosófico, calor solar, y energía vital. La compuse y la grabé a principios de 1996. En aquellos instantes de incesantes cambios en mi vida personal, deseaba transmitir musicalmente la positividad, y el “buen rollo” que respiraba en aquellos días.
Estamos ante una “sencilla” composición, que no pretende mostrar en su partitura ningún tipo de pretensión ultra-terrena, o de “funambulismo” estilístico. Se trata tan sólo de una incursión más o menos explícita en el terreno del “pop” menos exigente, y por otro lado, también menos convencionalista. Que a través de unas líneas de piano muy al estilo de aquél “Gypsy Woman”, popularizado en 1991 por “Crystal Waters”, y de una línea de bajo ágil, distendida, y no excesivamente supeditada a escalas, buscaba la frescura como seña de identidad, el ritmo como excusa, y las armonías poco enrevesadas como argumento final.
Espero que os guste.
NACHO VALENCIAGA – INTRUMENTAL PROJECT – BEAUTIFUL LIFE
En esta nueva singladura, y con la nueva aventura que significa compartir con vosotros este trabajo tan especial, hoy llegamos a la pista número 2 de mi “Instrumental Project”: “Three beers”.
Esta pieza fue escrita, arreglada, y grabada en mi estudio doméstico a mediados de 1996, y con ella sólo pretendía dar mis primeros pasos en cuanto a mezclar en un mismo trabajo sonidos “enlatados”, y sonidos reales. En el momento de crear esta canción, ya había trabajado con “samplings” recuperados de Internet, con sonidos muestreados desde cd’s, incluso con mi propia voz; pero realmente nunca había introducido en mi, por aquél entonces, PC “HP Vectra 500”, un sonido real, como en este caso resultan ser los loops de bajo eléctrico que llevan el peso rítmico de toda la pieza.
Con todo esta aventura tecnológica. La idea era recrear sonoramente el positivismo y los momentos de alegría que provocan una reunión de viejos amigos. Cervezas muy frías, relojes olvidados, y todo el tiempo del mundo para disfrutar de la amistad. Melodías refrescantes y "ligeras", ambientes que persiguen la recreación del acid-jazz, y la contundencia de una base rítmica que se impone como mismo soporte total de la pieza.
Espero que os guste.
NACHO VALENCIAGA – INTRUMENTAL PROJECT – THREE BEERS
Hoy me animo a retomar por unos días la actividad del blog, para llevar a cabo en él una serie de acciones promocionales, encaminadas esta vez a la difusión de mi propia obra. Bien es sabido por los lectores más asiduos de estas páginas, que el propósito original de “La música que no sonó en los 40 principales”, siempre fue el de servir como humilde altavoz, para todos aquellos artistas que no encuentran cumplida difusión de su trabajo en nuestro país, y sinceramente, creo que mi perfil artístico encaja a la perfección en ese amplio espectro. Así pues, desde hoy, y a lo largo de las próximas tres o cuatro semanas, trabajaré de nuevo en las páginas de mi querido, y últimamente un poco abandonado blog, para tener la oportunidad de compartir con vosotros este antiguo trabajo musical. Alguien dijo alguna vez, que la música no puede nacer para quedar archivada en un cajón, y este proyecto lleva "escondido" desde hace demasiado tiempo, por lo que ha llegado el momento justo de sacarlo a la luz.
“Instrumental Project” es una colección de piezas instrumentales completamente escritas, arregladas, producidas, interpretadas, y grabadas por mi mismo, en mi estudio doméstico, entre los años 1995 y 1997. Todas ellas fueron creadas con aquél magnifico y “precario” Scream Tracker 3.2, que hizo las delicias de los aficionados a los secuenciadores multi-pista domésticos en los años ’90. Y aunque quizá hoy se notan las carencias en la calidad de muestreo de algunos sonidos utilizados, estoy tan orgulloso de estas 15 piezas, que convenientemente remasterizadas para la ocasión, y acompañadas de la correspondiente historia que las inspiró, me dispongo a rescatarlas del olvido, para que podáis disfrutar con ellas, tanto como yo. Espero que os gusten. Comenzamos…
“The sons of the cold” fue la primera de las piezas en ver la luz. La compuse y grabé allá por mayo de 1995, y en ella se pretende recrear de una manera más o menos cinemática, el clímax de una película futurista, cuya historia se desarrollase en las calles más conflictivas de una ciudad atrapada bajo el hielo... Pero en realidad se trata tan sólo una metáfora sonora… Lo que realmente perseguía al escribir esta pieza, era retratar musicalmente la frialdad y despersonalización, que sufren los habitantes de las grandes ciudades.
Algunas reminiscencias de “Música Cinemática”. Etéreas pinceladas “New Age”. Algunos esbozos de “Chill Out”, y un gran despliegue de armonías, melodías, efectos de sonido y secciones rítmicas, para alcanzar la plenitud de una pieza perfecta con la que inaugurar el disco, y esta serie de artículos sobre él.
Espero que os guste.
NACHO VALENCIAGA – INTRUMENTAL PROJECT – THE SONS OF THE COLD
Casi sin darnos cuenta de ello, estamos a punto de cruzar el ecuador del mes de agosto, y aunque en cierta medida molesta recordarlo, en un par de semanas ya se habrán acabado casi todas nuestras excusas para holgazanear, y nos tocará volver a la cruda realidad de la cuesta de septiembre, la vuelta a la "escuela", y a comprobar como poco a poco nuestra indumentaria diaria se va haciendo más y más densa. Pero no anticipemos desagradables acontecimientos, que aun nos quedan bastantes días de estío por delante, y yo personalmente, mañana inicio mis vacaciones, así que nada de llantos, y refrescaremos nuestra mente, nuestro espíritu, y nuestros oídos, con otra buena descarga de jazz...
Hoy con todos nosotros: "FATS NAVARRO".
Theodore "Fats" Navarro fue un extraordinario trompetista estadounidense, nacido en Florida (USA) el 24 de septiembre de 1923, y fallecido en Nueva York el 7 de julio de 1950, con tan sólo 26 años de edad, a causa de la tuberculosis, y sus excesos con las drogas.
Realmente su introducción al mundo de la música se produjo de la mano del piano, instrumento que comenzó a estudiar a los 6 años de edad, debido a que su padre era un gran aficionado de este instrumento; pero la falta de resultados y avance en su estudio, casi le obligaron a pasarse a la trompeta.
Inició su carrera profesional como trompetista en 1939 tocando con Walter Johnson, hasta que en 1941 trabajó con la orquesta de Andy Kirk, y más tarde sustituyese al mismísimo Dizzy Gillespie, en la reputada orquesta de Billy Eckstine. Ya en enero de 1947 formó su propio grupo, y en agosto de ese mismo año entró a formar parte del quinteto de Bud Powell, junto a los hoy ya míticos Sonny Rollins, Tommy Potter, y Roy Haynes.
Estamos ante un trompetista irrepetible. De estilo conciliador entre la ciencia armónica, la frescura melódica, y la audacia rítmica; que a pesar de su corta carrera, consiguió influir de forma muy notable en trompetistas coetáneos y de otras generaciones posteriores, tales como: el casi adolescente Clifford Brown, la estrella de "Blue note" Lee Morgan, el gemelo "no bajista" Art farmer, o el consagrado Donald Byrd.
Imposible de encasillar en un solo estilo. Navarro poseía un estilo propio y virtuosista en iguales medidas. Quizá menos acrobático que Dizzy Gillespie, pero con su mima fuerza. Tal vez menos rebuscado que Miles Davis, pero con igual perfección instrumentista. Además, componía con un sentimiento exquisito, y sus improvisaciones resultaban de una precisión, y de una belleza sonora, verdaderamente aterradoras. Su habilidad era tal, que fue el único trompetista de su época, capaz de tocar, y de clavar nota por nota, el célebre solo de Charlie Parker en la emblemática, intrincada, apabullante, y casi agobiante partitura del "bebop", "KoKo" (Que si os apetece, podéis escuchar AQUÍ).
Espero que os guste: "FATS NAVARRO - DOUBLE TALK".
Poco a poco va avanzando el mes de agosto, ya se acercan mis merecidos días de vacaciones, y nuestras serie de editoriales dedicados al jazz más puro y vibrante, siguen en su línea de intentar ofreceros calidad, calidez, sencillez, y sonoridad; persiguiendo de alguna manera agradar a los muy entendidos, enganchar a los menos habituados, y sorprender a los completamente neófitos, quizá interesando a todos por igual. Espero que este intento nuestro de colaborar a "reconducir" la cultura musical de nuestro país, no caiga en saco roto, y cuando llegue septiembre, podamos haber ganado para la causa, al menos a uno solo de los oyentes que por aquí paséis...
Hoy: "SHIRLEY HORN".
Estamos sin duda ante una de las auténticas figuras del jazz más contemporáneo. Cantante y pianista de voz suave y ligeramente grave, Shirley Horn comenzó a estudiar piano clásico a los 4 años de edad, aunque fue en su adolescencia cuando descubrió el jazz, y con tan sólo 14 años ya dirigía su primer trío.
Nacida en Washington el 1 de mayo de 1934. Horn aparecía en sus conciertos como "aquella señora que canta canciones tristes", y según las propias palabras de algunos importantes críticos especializados: como "el secreto mejor guardado del jazz". Pero realmente lo de cantar en público no entraba en los planes de nuestra diva. Ella ante todo se consideraba pianista, y como tal, lo único que le interesaba era tocar el piano.
Comenzó a cantar a los 17 años de edad, casi por casualidad, y creo que merece la pena contaros la anécdota de como se producen esos primeros gorgoritos sobre un escenario.
Horn contaba que en unas navidades se encontraba actuando en un night club de Washington, en el que de repente entró un cliente, que portaba en los brazos un oso de peluche del mismo tamaño que ella. En mitad de la actuación el cliente le hizo llegar una nota que decía: "Si me cantas el Melancholy baby, el oso es tuyo". Horn siempre afirmó risueña que de repente se le antojó aquél oso, y superando la vergüenza que le suponía cantar en público, agarró el micrófono por primera vez en toda su vida, por supuesto, consiguiendo el peluche, el entusiasmo del público, y desde entonces, su entusiasmo por el canto. Así pues, una de las más interesantes voces que el jazz nos ha ofrecido, no se la debemos a importantes productores, o espléndidos visionarios, si no: a un gigantesco oso de peluche. Lo que es la vida...
Shirley Horn grabó su primer disco en 1960 ("Embers & Ashes"), para una minúscula compañía discográfica que apenas pudo distribuirlo, y por ello, la estupenda grabación apenas tuvo repercusión alguna en el mercado discográfico de aquella época. Pero el mismísimo Miles Davis fue uno de aquellos pocos afortunados que compraron aquél vinilo, y desde entonces se convirtió en el principal valedor de Shirley. De hecho fue la insistencia de Davis, la que animó a Horn, para que saliese del "familiar" recogimiento en el que desde 1965 había arrinconado su carrera musical, y retomase el sendero de su mejor jazz...
A finales de los '70 comenzaron a llegar las nuevas grabaciones de nuestra gran diva, y sus discos se prodigaron uno detrás de otro hasta 2003. No hubo tiempo para más, ya que en 2005 falleció de una apoplejía. Aunque a decir verdad, desde 2001 su salud ya se vio drásticamente mermada, justo desde que le amputasen su pie derecho a causa de la diabetes. Pero antes de todo eso, el 16 de julio de 1999 nos regaló una sublime actuación sobre el escenario del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz, que supuso su descubrimiento para muchos de nosotros.
Y para recordarla hoy, no se me ocurren mejores sonidos que los propuestos por Horne para re-inventar el celebérrimo "Hit the road Jack", compuesto en 1961 por Percy Mayfield, y popularizado por el genio de Ray Charles. Grabado por nuestra diva en su disco "Light out of the darkness -1993", álbum homenaje al "divino ciego".
Un swing sexy, despreocupado, y siempre a salvo de toda rigidez rítmica. Tórridas baladas que resultaban ser su especialidad, y siempre definida como la voz que canta los silencios... Así era, y es: Shirley Horn.
Espero que os guste: "SHIRLEY HORN - HIT THE ROAD JACK".
Tercer capítulo hoy de nuestro veraniego acercamiento al más vetusto e interesante jazz, en el que vamos a dejarnos seducir por la suave cadencia de aquellas magníficas orquestas que sonorizaban los años '30 y '40, y que conseguían elevar la música a las más altas cotas de aceptación por parte del público oyente. Resulta curioso pararse a pensar, cómo es posible que orquestas tales como la que hoy nos ocupará resultasen auténticos llena-pistas, y en la actualidad la música transite por los caminos en que lo hace. Me pregunto ¿Qué perdimos por el camino...?
Hoy, para todos vosotros: "STAN KENTON".
Cuando se trata de hablar de jazz, en innumerables ocasiones nos centramos casi exclusivamente en cantantes, saxofonistas, trompetistas, pianistas, o cualquier otro tipo de instrumentistas; y en muchas ocasiones nos olvidamos de una de las figuras más influyentes en este terreno de musicalidad sin limites, y virtuosismos a raudales, como es: el Director de Orquesta.
Stan Kenton fue un soberbio compositor, arreglista, y director de orquesta nacido en 1911 y fallecido en 1979, que ya desde niño evidenció de forma superlativa su pasión por el jazz, dejándose influenciar en sus gustos por mitos tales como Earl Hines, o Benny Carter.
Musicalmente, Kenton escribió sus primeras partituras de arreglos allá por 1928, pero realmente no comenzó su carrera profesional hasta bien avanzado 1933, y llegó a 1940 deambulando por diferentes orquestas de Estados Unidos, para en 1941 tener la oportunidad de dirigir su propia, y a la sazón, magistral orquesta. En la que desde el principio tuvo la gran valentía de incorporar a una cantante blanca de jazz: Anita O'Day, ni más, ni menos; con la que Kenton y su orquesta obtuvieron un impresionante éxito, hasta llegar a convertirse en la mejor big-band de su época.
Stan Kenton siempre intentó fusionar, dentro de su estilo marcadamente swing, la música clásica europea, y la tradición jazzística más norteamericana. Con lo que entre 1947 y 1956, nos regaló un muy buen e interesantísimo compendio de grabaciones indispensables, que resultan ser un impagable legado musical, que convendría revisitar de vez en cuando. A lo largo de su carrera hubo de todo. Desde el impresionismo "debussiano", hasta el expresionismo de Stravinsky, pasando por la grandilocuencia Wagneriana, e incluso intercalando ritmos y sonidos totalmente latinos. Siempre innovando, experimentando, fusionando...
Tras el arrollador éxito cosechado por Kenton en Europa, sobre todo en París y Dublín, la orquesta comienza a languidecer lentamente desde 1954 hasta 1958, y aunque por algunos momentos parece recuperar la brillantez de otros años anteriores, finalmente llega a desaparecer como tal, debido sin duda a la fuga de los principales solistas que la sostenían. Y aunque Stan Kenton continuó aun veinte años más ensayando, experimentando, y fusionando, con su "laboratorio-orquesta" (siempre formada por recién licenciados en la Universidad); ya jamás recuperó el esplendor de sus primeros sonidos. Hasta que una fractura de cráneo le apartó del jazz, muriendo el 25 de agosto de 1979.
Indispensable revisitar la obra de Stan Kenton, para comprender la magnificencia de un buen arreglo en una partitura. Y si indispensable es su carrera al completo, de obligada escucha debería ser su álbum más asombroso: ("Balboa Bash -1941), en el que podremos encontrar al Stan Kenton que hoy es ya un referente para los amantes del género. Fresco, novedoso, musical, e intuitivo...
Pues decididos a continuar con nuestras veraniegas sesiones de jazz, y animados sin duda por las muestras de aceptación que por ello he recibido en las ultimas horas, llegamos al segundo capítulo de esta serie de editoriales que inauguramos ayer, y que hoy se teñirá con las fabulosas e inmensas tesituras vocales, de uno de los mejores intérpretes que el jazz/blues nos ha regalado en toda su historia.
Señoras y señores, con ustedes: "JIMMY WITHERSPOON".
Nacido en Gurdon (Arkansas, USA) el 8 de agosto de 1920, y fallecido en Los Angeles el 18 de septiembre de 1997, nos encontramos sin duda ante los 77 años mejor aprovechados de la historia del jazz. Cantante de genio indiscutible, genuino y vanguardista para su época, siempre será recordado por la calidad y la innovación que para el género suponían todos y cada uno de sus arreglos vocales y sus producciones discográficas.
Witherspoon aprendió a cantar en el coro de la iglesia de su ciudad natal, y mientras se dejaba seducir por los grandes "blues-singer" del momento: Jimmy Rushing o Big Joe Turner, nuestro protagonísta dio el salto hasta la dorada California, en donde pagaba sus facturas trabajando como friegaplatos en un local que ofrecía conciertos, lo que le permitió conocer a aquellos mitos del blues californiano, tales como el guitarrista y cantante T. Bone Walker.
Pero su debut como cantante no se hará realidad hasta algo más tarde, y resultará de lo más pintoresco, ya que se produce en un hotel de Calcuta, cantando en el grupo del afamado pianista Teddy Weatherford. Hasta que en 1952 se lanza a la aventura de su carrera ya en solitario.
Tras su lanzamiento, mucho rithm & blues, y algún importante tropiezo en su carrera musical, Witherspoon reconduce su camino hacia senderos mucho más jazzisticos, lo que a decir de los entendidos en la materia resultó todo un acierto, y ya inmersos en 1959, le llega el merecido éxito al participar en el mítico Festival de Jazz de Monterey (del que existe un disco indispensable) lo que definitivamente encumbró a nuestro protagonista hasta los altares más exquisítos del jazz, y consiguió que en 1961, los lectores de la revista especializada "Down beat", le premiasen como mejor intérprete del género.
Así, éxito tras éxito, llegamos hasta la década de los '80, momento este, en el que tras superar un cáncer de garganta, que supuestamente acabaría con su carrera y con su propia vida; tras una intervención quirurgica en Londres, todo dio un maravilloso giro, y Witherspoon no sólo consiguió salvar su vida, si no que además vio como se suavizaba su voz, ensanchando su registro de graves, y otorgándole una segunda juventud a sus mejores y más virtuosas interpretaciones. Buena prueba de ello es que su carrera discográfica continuó de una forma muy regular en la década de los '90, y casi hasta el mismo día de su fallecimiento en 1997.
Nosotros, desde "La música que no sonó en los 40 principales (2010: un verano de jazz)", hoy queremos recordar a Jimmy Witherspoon en su máximo esplendor y en toda su gloria de "bluesman", así pues nos cobijaremos entre los surcos de uno de sus mejores discos ("Singin' the blues -1959), y con este "Then the lights go out" que hoy os propongo, nos hacemos un hueco en el alma para disfrutar del mejor sonido de ojos azules...
Espero que os guste: "JIMMY WITHERSPOON - THEN THE LIGHTS GO OUT".
Para más info sobre Jimmy Witherspoon: http://www.jimmywitherspoon.com
Aquí estamos de nuevo. Parece mentira, pero ya desde mayo no habíamos vuelto a actualizar nuestro querido blog. Y es que entre unas cosas y otras, la verdad es que las motivaciones para continuar sacándolo adelante han resultado tan esquivas, como alarmantes. Pero bueno, creo que hoy es un buen momento para retomar en cierta medida el trabajo ya desarrollado con anterioridad, y a través de una nueva serie de publicaciones que pretendo comiencen hoy, y al menos se extiendan durante el mes de agosto, retomemos el pulso de lo que siempre ha sido y será nuestro blog: una lucha contra la incipiente mediocridad musical que asalta nuestro país...
Tenemos por delante este mes de agosto, para realizar un intenso e interesante recorrido por la música más "anti 40 principales" que existe en el mundo, y que como no podría ser de otra forma, es la adorado, mágico, y no siempre bien ponderado jazz.
25 días por delante. 25 editoriales por publicar. 25 grandes del jazz que traer hasta estas líneas. Y 25 piezas magistrales que deberían permanecer enmarcadas en la discoteca que cualquier melómano que se precie de serlo. Os aseguro que mi pasión por el jazz, es mucho mayor que mi erudición sobre él; pero esta próxima aventura, que podríamos titular "La música que no sonó en los 40 principales (2010: Un verano de Jazz)" intentará estar a la altura de los eruditos, y cercana a los neófitos, con la intención única de difundir, difundir, y difundir, lo que esta maravillosa música es...
Hoy comenzamos con: "MAX ROACH".
Maxwel Lemue Roach, más conocido como Max Roach, fue un asombroso, estilista, proactivo, e influyente baterista y compositor estadounidense. Nacido un 10 de enero de 1925 en New Land (Carolina del Sur, USA), y fallecido en 2007, a los 83 años de edad, en Nueva York. Desde muy pequeño se interesó por el jazz, debido sin duda a la fascinación que le provocaban aquellas vibrantes big-bands que tanto se prodigaban en su época infantil, y por ello en 1942, a la temprana edad de 17 años, se diplomó en percusión en el "Manhattan Conservatory of Music".
Durante toda su carrera formó junto a los más grandes del género, y una de sus mayores proezas profesionales, fue sin duda la de colarse de rondón como baterísta en las orquestas de Duke Ellington o Count Basie, lo que le abrió de par en par las puertas de los clubes de la calle 52 neoyorquina, y con lo que consiguió convertirse en uno de los baterístas preferidos e imprescindibles de monstruos tales como Charlie Parker, o Dizzy Gillespie. De echo, Roach formó parte del histórico quinteto que Parker y Gillespie, formaron junto al propio Max Roach, y a los excepcionales Bad Powel, y Charlie Mingus.
Su discografía es tan extensa, como intensa, y abarca desde su primera grabación allá por 1944, hasta algunas ultimas joyas grabadas a principios de los 2000's; pero sin duda, podemos estar seguros de que sus tresillos, su swing, su groove, sus paradiles, y toda su magia con las baquetas, ha estado presente en las grabaciones más importantes de este genero. Para muestra, sepamos que los archiconocidos "Billie's bounce", y "Now's the time" (por no mencionar otra decena de ellos), llevan su sello, junto al de Charlie Parker, Dizzy Gillespie, y Miles Davis.
Pero nosotros, para inaugurar esta serie veraniega, vamos a transportarnos hasta el 26 de mayo de 1998, fecha en la que nuestro héroe Max Roach publicó su disco titulado "Max", y de él extraeremos el primer corte de los seis que contiene el disco. "Crackle hut". Una pieza con un swing ineludible, con armonías que rivalizan en "savoir faire" entre ellas, y con un gusto exquisito, por la música cálida, elegante, emocionante, sonora, y sencillamente soberbia...
Ayer durante el desayuno nos sorprendíamos con la noticia del fallecimiento de una de las grandes damas del jazz estadounidense, y hoy, 24 horas después de producirse la tan luctuosa noticia, he querido traer hasta "La música que no sonó en los 40 principales, un pequeño y humilde, pero sentido homenaje hacia ella. Ante este tipo de desagradables sucesos, las "mega-estrellas" tienen siempre asegurado un buen puñado de páginas necrológicas en los periódicos, de horas y horas de honra en las emisoras radio, y de más o menos sentidos homenajes en la televisión; ahora bien, este tipo de artistas, igualmente famosas, y con igual talento, pero quizá no tan mediáticas, son las que merece la pena rescatar del olvido, en momentos como este, de tristeza por su fallecimiento.
Hoy quiero homenajear a: "LENA HORNE".
Lena Mary Calhoun Horne nació en Brooklyn (Nueva york, USA), un 30 de junio de 1917, y como decíamos, falleció en el Upper West Side de New York, en su casa del famoso edificio Apthorp, donde actualmente residía.
Legendaria actriz y cantante afro-americana estadounidense de jazz y música popular, su extraordinaria carrera abarca en activo la friolera de seis décadas, extendiéndose desde los años '30, hasta los '90 del siglo XX, en los que principalmente se prodigó como cantante de nightclub, aunque también como actriz, y como intérprete para diversas compañías discográficas de la época.
Criada por sus abuelos, ya que sus padres se separaron cuando ella tenía sólo 4 años de edad. Lena era una hermosa mujer, mitad afro-americana, mitad india americana, cuya madre era hija del inventor Samuel R. Scottron (inventor por ejemplo de la barra para colgar cortinas), y descendiente del influyente político Jhon Caldwell Calhoun (quien consiguió para su país, entre otras cosas, el Sufragio Universal, y los derechos electorales para las minorías).
Debutó como corista a los 14 años de edad en el celebérrio "Cotton Club" del mítico barrio neoyorkino de Harlem, donde trabajó como vocalista junto a grandes de aquella época como Duke Ellington, Billie Holiday, Louis Armtrog, o Ethel Waters (esta última además consiguió impactar a Lena con su canción "Stormy Weather", que a la larga sería la canción más renombrada en la carrera musical de Horne.
Además, entre 1938 y 1978, Lena trabajó en 16 películas y varios corto-metrajes, de los cuales su más famosa aparición fue en la película "Cabin in the sky", dirigida por Vincent Minelli en 1943, y en la que encarnó el fabuloso papel de "Georgia Brown", que la catapultó a la fama por su interpretación durante un pasaje de la misma, de la ya mencionada canción "Stormy Weather". Para no perderse esa sublime actuación, que AQUÍ podréis ver en "YouTube". Su última aparición en el cine fue en la fallida revisión de "El Mago de Oz:"The Wiz" (en la que interpretó el papel de "Glenda la bruja buena", junto a Michael Jackson y Diana Ross.
Gran comprometida con la lucha contra la discriminación racial, y a quien en un principio llamaban "café chanteuse" (debido a su color claro de piel), Lena Horne posee dos estrellas en el "Paseo de la fama de Hollywood" (una como cantante y otra como actriz), además de haber sido merecedora de tres premios "Grammy", y un premio "Tony" de teatro, por su actuación en el musical "The lady and her music", que en 1980 dirigió el "Rey Midas" Quincy Jones. Aun con todo este currículum a sus espaldas, se le prohibió pernoctar en hoteles para blancos hasta 1942, aunque en ese mismo año se convirtió en la primera mujer afro-americana en realizar una gira con una orquesta de jazz blanca, y en firmar un contrato permanente con la cinematográfica "Metro Goldwyn Mayer".
Casada desde 1937, hasta el fallecimiento de su marido Louis Jones en 1944, Lena Horne tuvo dos hijos, de los cuales su hija resulta ser la afamada escritora Gail Lumet Buckley, casada a su vez con el genial cineasta Sidney Lumet. Su última aparición pública fue allá por 1999, y desde entonces padecía esclerosis múltiple, hasta que ayer su voz se apagó...
De ahí nuestro sentido, humilde, y escueto homenaje, del cual es una digna merecedora, como icono que fue de toda una generación de acérrimos al cine en "blanco y negro" de hollywood, y a la mejor música de jazz. Dencanse en paz.
Espero que os guste: "LENA HORNE - THE BOY FROM IPANEMA".
Ayer por la tarde me encontraba revisando editoriales antiguos de nuestro blog, y de repente caí en la cuenta de que hace ya mucho tiempo que no le dedicamos unos minutos a la mejor música del mundo: el jazz... Y es que últimamente nos encontrábamos tan cómodos viajando musicalmente por tierras gallegas, que apenas he estado escuchando sonidos que no procediesen de aquellas tierras. El magnífico Ep de "Sleeping Cat" que os presenté el pasado día 2, y el estupendo trabajo de "Sevigny" con el que nos desayunamos el día 4, prácticamente han copado en exclusiva mis audiciones diarias; pero como diría aquél: "nunca es tarde si la dicha es buena...".
Hoy quiero presentaros a: "DeNEILLE THOMPSON".
Aparte de un escueto mensaje de invitación que este fantástico artista me envió hace unos días, para que le dedicase unos minutos de mi tiempo a escuchar su música, pocos son los datos biográficos que conozco sobre la carrera del señor Thompson. Pero por otra parte, no existe mejor tarjeta de presentación para él, que su soberbia voz negra, intemporal, temperamental, y cautivadora.
A veces definido como "un verdadero cantante de club nocturno", DeNeille Thompson es un auténtico "crooner" al más puro estilo del exitoso show radiofónico "Kraft Music Hall", que se emitía en Estados Unidos durante los años '30 y '40, y que presentaba el gran Bing Crosby.
Nacido en Newport (USA), y decidido a ser cantante profesional desde los 10 años de edad, Thompson ha pasado más de treinta años de su carrera actuando en Europa, y ha recorrido ya medio mundo, saltando desde Estados Unidos a Francia, desde Francia a Australia, desde Australia al Caribe, y de nuevo a Estados Unidos, para establecerse en Boston, en donde actualmente podemos encontrarle.
Errante, y convencido en la tradición de: "...allá donde cuelgo el sombrero esa es mi casa...", estamos ante un más que fantástico intérprete de jazz, blues, swing, bossa, y mucho más..., que en los grandes Lou Rawls y Ray Charles, encuentra las influencias necesarias para deleitarnos con su estilo suave pero enérgico, técnico pero desenfadado, cualitativo pero al mismo tiempo cuantitativo. Billy Ekstine, Sammy Davis Jr., Arthur Prysock, Tony Bennet, Mel Tormé, Etta James, Barbara Streisand, o Ella Fitzgerald... todos ellos se mezclan, sin agitarse, en el espléndido cóctel sonoro con el que DeNeille nos obsequia en cada una de sus apariciones sobre los escenarios.
Con un amplísimo y labrado repertorio, muy bien cimentado en estándares y piezas originales, resulta difícil decantarse por esta o aquella canción, para que lleguéis sin problemas hasta la plenitud estilística de nuestro amigo Thompson; pero creo que este "Let the good times roll" que finalmente he escogido, os dará buena muestra de su excepcional trabajo. Un clásico del género que escribiese el cantante y compositor Sam Theard, que inmortalizado en 1946 por los "Tympany Five" de Louis Jordan, y más tarde por los los genios Ray Charles o B. B. King, consigue desatornillar nuestra cadera a golpe de swing-blues, y que en esta fabulosa versión ejecutada por DeNeille Thompson, nos cautiva por su profunda y "andante" sonoridad, por su sabor a Nueva Orleans, y por su espíritu verdaderamente "crooner". Su título lo dice todo...
Espero que os guste: "DeNEILLE THOMPSON - LET THE GOOD TIMES ROLL".
Para más info sobre DeNeille Thompson, pincha AQUÍ.
Algo especial debe flotar en el ambiente de "a terra das meigas", y es que hace ya varios días que para escuchar buena música no he necesitado salir de aquellas tierras. Ya en mi etapa de habitante en la playa del matadero coruñesa, llegué a degustar en alguna medida el gran potencial sonoro que se escondía tras aquellos microclimáticos días de primavera-otoño, con los que tanto nos prodiga la mágica Galicia. Aun recuerdo los ratos compartidos con aquellos jóvenes principiantes que se llamaban "Distintos Caracteres", ¿Qué habrá sido de ellos?, y que tan buenos conciertos me hicieron disfrutar. Pero hoy la cuadratura del círculo ha llegado a su casi total madurez...
Hoy quiero presentaros a: "SEVIGNY".
Lucía Rolle y Xulio Vázquez, lideran este asombroso, enigmático, mágico, y atemporal proyecto musical que nos llega desde A Coruña (Galicia, España), en el que encontramos un frondoso y bien alimentado árbol de posibilidades estilísticas, que consiguen cimentar un prodigioso esqueleto de sonidos y texturas.
Con todo lo orgánico que en si mismas conllevan unas bien dibujadas guitarras acústicas, y con toda la magnificencia que pueden ofrecernos un genial ramillete de canciones, y una producción impecable. "Sevigny" acercan hasta nuestros oídos un atildado universo de paisajes sensualmente oníricos, de atmósferas transparentemente opacas, y un muy acertado aroma a centelleante languidez.
Su primer disco hasta la fecha ("Melalcoholic" -2006), nos ofrece un extraordinario sabor a folk americano, continuamente jalonado con pinceladas pop, bossa, jazz, electrónica, e incluso rock, que se afana en construir en torno a nosotros un fascinante sueño sonoro en ocho capítulos, y que nos permite acercarnos a él sin ningún tipo de prejuicio, para disfrutarlo sin prisas. Como un buen día de sol...
Dicen los que de esto entienden, que el dúo coruñés se está convirtiendo en uno de los más grandes referentes de la "música moderna anglosajona", y como ya he podido leer por ahí: cuando alguien nos explique que nueva corriente musical es esa, opinaremos sobre lo acertado o no del término; pero lo que sí es cierto, es que estos dos gallegos encuentran mucho más tirón popular en lugares como Estados Unidos, Inglaterra, o Canadá, debido sin duda a que su particular visión del éxito country "When the stars go blue", escrito por Ryan Adams en 2001, se incluyó en la serie televisiva estadounidense "Privileged", lo que les ha conseguido abrir la puerta de aquél inextricable mercado.
En cualquiera de los casos, la crítica dice de ellos que su proyecto musical parece sacado de alguna factoría artística allende nuestros mares, y que en sus partituras consiguen evocar una cierta melancolía, pero sin dejarse caer en el típico-tópico "triste-canta-autora-folk". Y yo añado: lo consiguen, sí; pero además, muy brillantemente...
"Sevigny" son, sin duda alguna: elegancia, suavidad, paz, sonoridad, talento. Ampulosa sencillez. Melodías en azul y verde. Canciones para paladear a oscuras. Radiante oscuridad para iluminar tardes de sol...
Espero que os guste: "SEVIGNY - WAITING FOR THIS LOOK".
Hoy en "La música que no sonó en los 40 principales" estamos de enhorabuena, ya que nuestro amigo Jerry (desde Noia, Coruña, España) nos presentó ayer 1 de mayo su primer trabajo discográfico en solitario, en el que con formato EP, y bajo el sobrenombre de "Sleeping cat", encontramos una magnífica noticia musical que merece la pena analizar en profundidad, reseñar con letras mayúsculas, y recomendar encarecidamente. Así pues, hoy nuestro editorial irá encaminado más bien a revisar este excepcional disco, y no sólo a revisar su vida, obra y milagros.
Hoy quiero presentaros a: "SLEEPING CAT".
El gato duerme, sí; pero lo hace con un ojo abierto. Y mientras dormita interioriza sus sentidos más artísticos, soñando con un disco elegante, pausado, armonioso. "The first EP" es un disco emocionante, sensible, sensitivo, somático... perfecto si te gusta escuchar música, degustar arreglos, sentir historias, y dejarte seducir por locos que se alejan cada vez más de la mediocridad "radio-formulera".
Jerry posee una dilatada experiencia al frente de su banda "Supersound", la cual ya analizamos aquí el pasado 17 de febrero de 2009, así que estoy seguro de que en este trabajo en solitario, no tendrá cabida la palabra decepción.
Vamos allá. Un, dos, tres: acción...
1.- "HAPPY WORLD".
Es una canción brillantemente sencilla, elegante, melosa pero sin acercarse ni de lejos a la ñoñería, y encantadoramente orgánica. Con muchas reminiscencias armónicas del folk de los '60, y remembranzas vocales que nos retrotraen al mejor trabajo cantado de "The Beatles". Espero que os guste...
2.- "I'LL BE READY".
Magnético cover realizado a partir del original de los vigueses "Maryland", en el que los arreglos de piano nos enseñan una melódica y seductora sencillez cargada con cientos de brillantes matices, que junto a los arreglos de cuerda, y las susurrantes voces de Jerry y Rubén Castelo, consiguen envolvernos en un ambiente asombrosamente poli-cromático, que causa un cierto efecto "Flautista de Hamelin". Y aquí está...
3.- "THE FOOL ON THE HILL AGAIN".
Una sinuosa carretera de montaña a bordo de un descapotable. Cabellos despeinados, el cielo azul sobre nuestras cabezas, el asfalto quimérico bajo las ruedas, la brisa acariciando nuestro rostro, y un escueto pero preciso y precioso viaje hacia el sol. Brillante, corta; pero esencia pura... Puro Sleeping cat...
4.- "THE STORY OF BANISHED MOON".
En esta deliciosa pieza, la colaboración de Jerry con Ramón Orencio de "Aló Django", produce en el oído un cierto sabor del más enérgico y magnético estilo a lo Leonard Cohen, consiguiendo con todo ello ciertas armonías y progresiones "folkis", que bien podrían haberse escuchado en siglos pasados, como canción de cuna para aquellas pequeñas princesas que dormían en sus castillos medievales. Shhhhhhhh, no despertéis al gato...
5.- "SONG FOR JOHN".
A mi modesto entender, excelente y muy bien trabajado homenaje a John Lennon, en el que no se han escatimado arreglos, ni vocales ni instrumentales, para acercar la canción hasta unos estándares de calidad que harían palidecer de envidia al mismísimo Brian Epstein. Una auténtica delicia para los sentidos. Pieza efectiva y efectista que conviene no perderse, y que a la sazón, podría llegar a ser la mejor canción del disco. He aquí...
¿Conclusión?: Excelente... ni más, ni menos. Ni trampa, ni cartón... Un disco perfecto para ser degustado, para recuperar la costumbre de pararse a escuchar y no sólo a oír. Un soberbio disco que sin duda caerá en el epatante ostracismo de la cada vez más absurda industria musical española; pero que a mi ya me ha conquistado, y tendrá un importante hueco entre mis discos de cabecera, justo al lado del "Pilgrim" de Clapton; pero a buen seguro también conquistará a todo aquél oyente que aun sea capaz de sentir ese "algo" inexplicable, cuando escucha buenas canciones...
Espero que os guste: "SLEEPING CAT - THE FIRST EP"
Último día del mes de abril, y la verdad es que en las últimas semanas tengo demasiado abandonado mi querido blog. En lo que va de año, he de reconocer que me cuesta sentarme ante el folio en blanco para sacar adelante editoriales que resulten interesantes, ágiles, y que estén a la altura de los artistas a los que pretenden presentar. Y he de confesaros, no sin cierto grado de decepción, que no se trata de un abandono forzado por la ausencia de buena música. Se trata más bien de un pequeño estado de aletargamiento anímico, al comprobar en algunas ocasiones lo poquito que mi trabajo pesa en el actual panorama musical. La verdad es que no sé que esperaba alcanzar con este blog y con su versión radiofónica; pero sea lo que fuere no arranca, y eso en ocasiones me frustra. Pero por otra parte, eso es algo que no me puedo permitir. Así pues... ¡leña al mono!
Hoy quiero presentaros a: "KIM McLEAN".
Y si en 2010 tenemos demasiado abandonado el blog, también hemos de reconocer, que casi en la misma medida nos hemos ido alejando del country, y yo diría que hace ya meses que no traemos hasta estas líneas ningún exponente de esa brillante, y enérgica corriente musical estadounidense; pero eso se soluciona con una atenta escucha a nuestra fabulosa protagonista de hoy.
Kim McLean es una cantante, guitarrista, y sobre todo compositora, que cuenta en su haber con un extenso catálogo de canciones (que ella misma cifra en más de 2.000) de las cuales, algo más de 200 ya han sido grabadas por artistas como Tim McGraw, Lee Ann Womack, Trisha Yarwood, o el grupo de gospel "The Martins".
Estamos ante una prolífica autora e intérprete, que desde Kingston Springs, en Nashville (Tennessee, USA), nos propone un muy interesante compendio de composiciones al más puro estilo americana-folkrock-country, que en las influencias absorbidas de grandes del género como Dolly Parton, Emmylou Harris, o Bonnie Raitt, encuentra una clara razón de ser: contar historias, cantar momentos, y atrapar instantes...
Con una discografía en solitario que arrancó en 2005, con la publicación de su primer disco, Kim desarrolla una magnífica labor creativa en todos sus álbumes: ("Happy face" -2005; "The songwritter gospels" -2006; "God's lyrics" -2006; "Soul solace" -2008; y "Rapunzel's escape" -2009); que nos muestran a una Kim en ocasiones acústica y atemperada, eléctrica y vibrante en otros momentos; pero siempre enérgica, y comprometida fervientemente con ese sonido fronterizo, que tantos adeptos aglutina en el país de las barras y estrellas.
Folk, rock, gospel, country, blue-grass. Guitarras acústicas, mandolinas, dobros, slides, banjos. Todo un arsenal de ambientaciones típicamente americanas, para conseguir ese sonido brillante y cercano, que tanto nos gusta en "La música que no sonó en los 40 principales". Sin duda, estamos ante uno de los mejores trabajos que de este género se hacen actualmente en Estados Unidos, y no en vano, la señorita McLean puede vanagloriarse de haber contado con la inestimable e impresionante colaboración de la mismísima Dolly Parton, para la grabación a dúo de su canción "Angels and eagles", que se incluyó en su disco de 2005, "Happy Face".
Pero nosotros hoy vamos a quedarnos con una de las canciones incluida en el último disco que Kim ha publicado hasta la fecha: "Ain't no glory". Una canción que nos regala todo ese temperamento sureño, que se encierra en su voz y en los portamentos de su técnica vocal. Una canción fuerte en sus formas, y delicada en sus fondos, que en buena medida nos deja patente la calidad que Kim McLean atesora en su ánimo más guitarrístico y rayano.
Espero que os guste: "KIM McLEAN - AIN'T NO GLORY".
Andar constantemente en la búsqueda y captura de nuevas músicas que no tengan repercusión en nuestro país, resulta ser una obligada auto-disciplina que casi siempre me ofrece una cara y una cruz. La cruz es que en ocasiones, después de horas y horas de bucear en mis discos duros, de navegar por Internet, y de saturarme los oídos con cientos de proyectos distintos, una mínima frustración consigue invadir mi espíritu más periodístico, ya que uno no siempre es capaz de encontrar lo que está buscando. Pero por otra parte, esta auto-impuesta tenacidad investigadora, también me ofrece a menudo una cara mucho más agradable, y que consigue proporcionarle a la palabra frustración su merecido antónimo.
Hoy quiero presentaros a: "PAR-A-DIGM".
Reggie (guitarra y voz); Allen (guitarra, teclados, y coros); Szi (bajo y coros); Robert (batería y coros); y Andre (teclados); son los componentes de este muy interesante combo de cinco piezas, que nos llega desde la "Sin city": Las Vegas, USA.
Formados en 2006, sus primeros pasos sobre los escenarios de Estados Unidos fueron limitados a apariciones esporádicas en las iglesias de su zona de influencia, y con grandes dosis de espiritualidad y amor a Dios, en su estilo musical adoptan influencias más o menos visibles, de artistas como "Nickelback, "Skillet", "Newsboys", o "DC Talk". Con todo ello consiguen acercar hasta nosotros, un proyecto musical que cabalga entre el rock cristiano y el pop alternativo; pero en el que también se integran elementos de hip-hop, y hasta del new wave, para proporcionarnos en su trabajo una experiencia muy diferente al rock tradicional. De hecho, en su único disco publicado hasta la fecha ("Paralyzed" -2009), se dan cita unas muy interesantes mezclas de R&b, rock, y new wave al más puro estilo de los años '80, que con textos extremadamente espirituales, melodías muy pegadizas, y armonías en ocasiones hasta etéreas, consiguen seducirnos, y conducirnos por senderos bañados en una luz casi divina. Con ellos podríamos acuñar el término: "rock-negro". Y es que en el mundo no son muchas las banda de rock, cuyos integrantes sean de raza negra.
Tanta mezcolanza racial, de estilos musicales, de talento, y de trabajo bien hecho, inevitablemente da como resultado un proyecto, que en su primera escucha quizá pueda resultar excesivamente heterogéneo, pero que poco a poco se va acomodando en nuestro oído, con toda la frescura de un sonido personal, novedoso, arriesgado, y sobre todo: cargado de fe. No en vano, estos cinco estadounidenses persiguen como fin primordial de su carrera musical, el poder llegar a ser una de las bandas líderes de la música cristiana en todo el mundo. Pretencioso o no, "Par-a-digm" lanzan su epístola musical a todo aquél que quiera escucharla, y aunque reconozco que yo no soy un experto en cuanto a música cristiana se refiere, si soy capaz de reconocer el talento en el que envuelven cada una de sus composiciones, y la armoniosidad de sus mensajes.
Nos merecemos unos minutos de paz interior, y por ello os traigo el cuarto corte que podemos encontrar en su disco. Una canción titulada "Emily", que nos acerca perfectamente al universo espiritual de nuestros protagonistas de hoy. El dicho popular asegura que: "lo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas"; pero esperemos que en este caso se haga una excepción, y "Par-a-digm" puedan pronto cantar y contar sus historias, mucho más allá de la capital mundial del vicio y el entretenimiento...
23 de abril de 2010, y así como quien no quiere la cosa, ya son quince los meses en los que este blog llega hasta Internet, y con ello hasta vosotros. Persiguiendo siempre mostraros artistas desconocidos en nuestro país, desaprovechados por la industria mundial, o simplemente noveles, que con sus maravillosas y mágicas texturas sonoras, engrandecen y dan esplendor al actual panorama musical en el que nuestro globalizado mundo se encuentra inmerso. No nos importa su estilo, no nos importa donde se encuentren, no nos importa cuántos discos venden. Tan sólo nos importa lo verdaderamente sustancial: su calidad...
Hoy quiero presentaros a: "NEEL DANIEL".
Quizá sea porque es viernes, y el fin de semana incita al relajo. Quizá sea porque es primavera, y la suavidad del clima invita a la parsimonia. Quizá tan sólo sea por su sencillez, que realmente consigue agradar desde la primera hasta la última nota; pero cuando anoche me topé con el proyecto musical de Neel, me bastaron pocos segundos para poder saborear las mieles de un excelente pop-rock estadounidense. Sin complejos ni condicionamientos estilísticos, y con cierto sabor europeo, que por supuesto exhala muchos aromas country, y que sin acromegalicas algarabías consigue un sonido suelto, libre, y divertido, sin ceder un sólo ápice de fuerza.
Neel Daniel nació en Atlanta (Georgia, USA), aunque desde hace ya un buen puñado de años es una pieza ineludible de la escena musical en Washington, lo que le ha servido para participar en la publicación de más de una veintena de discos, en los que ya sea como miembro de sus propias bandas, o como músico de sesión contratado por los estudios de grabación, su huella aparece en todos ellos.
En su juventud aprendió a tocar las guitarras acústica y eléctrica, el bajo, y la batería, hasta que a los 15 años de edad decide establecerse definitivamente como "bajista-cantante", debido sin duda, a que como él mismo confiesa: "...todo el mundo necesita un bajista, y alguien tenía que cantar..."
Como casi cualquier joven de su edad, Neel creció escuchando discos de los Rolling Stones, de los Beatles, de T. Rex, de David Bowie, de Badfinger, y de todos aquellos grandes iconos que perduraban durante su adolescencia, lo que indudablemente le marca las pautas en su forma de componer; pero es sin duda su devoción por el sonido de George Harrison, el que consigue decantar la balanza de sus composiciones. Canciones muy orgánicas y elaboradas con sencillez, en las que lo acústico prima casi por encima de todo, y en las que el "slide" ocupa un papel primordial. Regalándonos verdaderas exquisiteces sonoras, limpias, asequibles, y refinadas, que sin oscuras asechanzas, ni complicaciones metafísicas, se suceden una tras otra en el "track list" de lo que será su primer disco en solitario ("Blue eyed monkey"), que se publicará en mayo de 2010, a través de plataformas digitales como "CD Baby", "Amazon mp3", o "i-tunes".
Y como anticipo a la publicación de ese primer álbum, aquí os dejo "Beautiful". Una canción perfecta para desembocar en primer sencillo de presentación, y que como la primavera, de puntillas y casi sin apercibirte de ello, te atrapa con sus maravillosas cualidades de desparpajo, franqueza, y desahogo. Hermosa simplicidad...
Siempre resulta agradable escuchar buena música, y casi cualquier situación suele ser proclive para ello. Así que en este sábado primaveral, antesala de un merecido fin de semana, no podría imaginar el día sin una buena dosis de sonidos, que tiñan el ambiente con su magia, y nos contagien con la cadenciosa vibración de un cálido "groove"...
Hoy quiero presentaros a: "SHEILAH CUFFY".
Y es que en nuestro cotidiano viaje por la música más desconocida de nuestro país, hoy vamos a realizar un increíble vuelo que nos llevará desde París hasta Madrid, pasando antes por Londres y Dominica. Así de viajera y multi-racial resulta ser nuestra protagonista de hoy.
Cantante y compositora nacida en Londres. Estamos ante una mujer de extenso e inconmensurable currículum, que ya en su Londres natal trabajó como cantante solista y corista en varios proyectos de soul, funk, pop, jazz, y blues; llegando a colaborar con artistas de la talla de Courtney Pine, Ronnie Jordan, Juliet Roberts, Roachford, Omar, o George Clinton. Además de encarnar diversos papeles en espectáculos teatrales musicales como "Showboat", "Ain't misbehavin", "Carmen Jones", "Blues in the night", y "We will rock you".
En 1993 Sheilah se traslada hasta Madrid para trabajar con "La Orquesta Mondragón", y desde entonces podemos disfrutarla sobre los escenarios de nuestro país, ya que inmediatamente después de su experiencia con Gurruchaga y sus chicos, prestó su voz para el teatro, y la televisión, además de acompañar en giras y grabaciones a artistas nacionales tan dispares como Sergio Dalma, Ketama, Carlos Jean, La Unión, Coti, Mónica Naranjo, Enrique Morente, Marta Sánchez, Antonio Canales, o Santiago Auserón. Prácticamente a diario nos toparemos con su voz, en spots publicitarios de firmas como "Coca-cola", "Orange", "Telefónica", "Renault", "Balay", o la "Lotería Nacional". Como podemos comprobar, se trata sin duda de una artista polivalente, inquieta, y con una muy dilatada experiencia. No en vano, Sheila se declara orgullosa de su trabajo como directora del coro de gospel acapella "Inside voices", que a la sazón resulta ser uno de los más prolijos e importantes de nuestro país.
Con un talento interpretativo que queda fuera de toda duda, Sheila Cuffy crea en España su propio y personal proyecto musical: "The Sheilah Cuffy Project", que persigue indisimuladamente recuperar en alguna medida la grandilocuencia de aquellas bandas "enormes" de los años '70. En este ambicioso y maravilloso proyecto encontramos ritmo, talento, sentido, y sensibilidad, todo repartido a partes iguales, y desarrollado en canciones verdaderamente originales y excelentemente construídas, que encuentran su caldo de cultivo en el funk más vibrante, el nu-jazz menos arquetípico, y el gospel más fantasioso.
Y si de talento y grandilocuencia debemos hablar al escuchar el sonido de su primer disco: "Sharing, loving, giving" (que se publicará a lo largo de 2010), capítulo aparte merece la excepcional pléyade de músicos, y que con la propia Sheilah al frente con su voz, forman la banda: Emmet Crowley (guitarra); Ander García (bajo); Satxa Soriazu (piano); Luis Verde (saxo alto); Iñaqui Rodríguez (saxo tenor); Roberto Pacheco (trombón); Pahola Gutiérrez, Sonia Herrero, y Marisa Quirós (coros); Juanma Urriza (batería); y Mario Edjo (percusión); son cantidad, y calidad. Una aquilatada lista de impresionantes músicos, que consiguen sonar como uno solo, y que a través de toneladas de talento, virtuosismo, y elegancia, desgranan pieza a pieza un excepcional repertorio, que haría palidecer de envidia a cualquier banda funky, de aquellos años '70 en la neoyorkina "Studio 54". Sensacionales...
Espero que os guste: "SHEILAH CUFFY PROJECT - BEAUTIFUL DAY".